Ir al contenido principal

Es el Caso de Hablar

Madre, te bendigo porque supiste hacer
de tu hijo un hombre real y enteramente humano.
Él triunfará en la vida. Se marcha y es el caso
de hablar de su regreso. Cuando veas volver,
en un día de fiesta, un viador que en la mano
luzca joyas preciosas y haga notorios paso
y ademán -¿insolencia dinero o buena suerte?-;
no salgas a su encuentro, puede no ser tu hijo.

Madre, si mirando al camino se acongoja a tu alma
y tras la tapia entonces asoma un caminante
que trae renombre, espada poderosa,
ceñidas armaduras, en la mano la palma
de la victoria y gesto de sigamos adelante,
por mucho que eso valga vale muy poca cosa
el poder de la espada, el oro y el renombre;
no salgas a su encuentro, puede no ser tu hijo.

Madre, si aspirando el aroma de una flor
en un día de otoño gris y meditabundo,
oyes que alguien te llama y te dice: ¡Señora,
allá por el camino viene un gran señor
del brazo de su amada, conoce todo el mundo,
en la pupila clara trae la mar que añora
y en su copa de mieles un sabor de aventura!;
no salgas a su encuentro puede no ser tu hijo.

Madre, si en invierno, después de haber cenado,
estás junto al brasero pensando con desgano,
oídos a la lluvia que cae sobre el techo,
y en eso, puerta y viento... Es alguien que ha entrado
descubierta la frente y herramienta en la mano,
levántate a su encuentro porque tienes derecho
de abrazar a tu hijo, de quien hiciste un hombre
que vuelve de la vida con el jornal ganado.

(Miguel Ángel Asturias)


Comentarios

Entradas populares de este blog

Échame tierra y verás como florezco

“Échame tierra y verás como florezco” -Frida Kahlo Encontré esta frase en el libro Hola, Miedos de Michelle Poler, uno de esos títulos que circulan con entusiasmo por redes sociales. Lo compré por curiosidad y terminé leyéndolo con rapidez. No es la primera vez que escuchó sobre Frida Kahlo. Incluso vi su película. Recuerdo que escribí un ensayo para una clase sobre como transformó el dolor en arte. Y sí que fue una mujer que sufrió. Esta frase, atribuida a ella, me habla de crecimiento. Es una analogía poderosa al cambio personal. De cómo podemos transformarnos, superarnos y encontrar belleza en medio de la adversidad. Ser resilientes. Una palabra tan repetida hoy. Y cobra un sentido profundo con esta frase. Cuando enfrento tiempos difíciles, sé que al final no seré la misma. Seré alguien que aprendió, que se reconstruyó. Que floreció. ¿En qué tipo de flor me convertiré? Me convertiré en una margarita. Mi blog lleva su nombre, su espíritu, su identidad. Mi recuerdo d...

El Discurso

A través de la violencia puedes matar al que odias, pero no puedes matar al odio. De mi formación cristiana he obtenido mis ideales y de Gandhi la técnica de la acción. Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos. La sumisión y la tolerancia no es el camino moral, pero si con frecuencia el más cómodo. Lo preocupante no es la perversidad de los malvados si no la indiferencia de los buenos. Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda. Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos. Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir, no es digno de vivir. Sueño que un día, en las Rojas Colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos se puedan sentar juntos a la mesa de la Hermandad. Tengo un sueño, un solo su...

Mi experiencia en un club de lectura: Un ciclo enriquecedor

Mis inicios en el club Hace 2 años y 7 meses me uní a un club de lectura, el primero en mi vida lectora. Donde vivo no hay clubs de lectura, y pertenezco a un país que no cuenta con datos sobre el porcentaje de personas que leen como hábito. Es lamentable. Compré un diario de lectura en una feria del libro, creado por la fundadora del club. La busqué en redes sociales y encontré un club que enviaba el libro a domicilio y realizaba encuentros virtuales. Fue maravilloso, aunque aun así fui indecisa. Tras la incapacidad de terminar un libro completo y sentirme frustrada en el proceso, decidí participar en un reto lector. Luego me inscribí en el club. El primer libro fue Cambia el Mundo, de María Negro. Pertenecer a un club Cada mes recibía una caja literaria con el libro del mes, un separador y una tarjeta con un pequeño mensaje de la fundadora. Anotaba el libro en mi diario de lectura o reading journal antes de iniciar cada lectura y, al finalizar, escribía mis reflexiones o aprend...